четверг, 12 октября 2017 г.

Diario de una Infeliz (Último fragmento)



Mayo 9 de 1953.


Tengo un pesimismo atroz. La situación económica cada día es más dura. Terminó la zafra y no hay dónde ganar un centavo. Pensé que los usurpadores del poder realizarían algunas obras para proporcionarle un poco de pan al pueblo. Pan y circo como decían los antiguos dictadores romanos. Estos son peores que aquéllos.
Solamente proporcionan al pueblo hambre y juego. Porque el hambre nos hace soñar, para seguir “cabalando” y seguir jugando.
Pero no debo de dejarme abatir tanto. Alejandro Dumas terminó su célebre Conde de Montecristo, declarando que las dos virtudes que pueden hacer feliz al ser humano son CONFIAR Y ESPERAR.
Confiaremos y esperemos que vengan mejores días para mi pobre familia y para mi Patria infeliz.
Carmen Lovelle Guerrero.

вторник, 10 октября 2017 г.

Diario de una Infeliz (Centenario de Martí)



Enero 20 de 1953.


Qué valor tan grande tienen para mí los buenos libros, los grandes escritores. Lástima que los pobres no podemos leer todos los grandes libros que se han escrito en este mundo.
Gracias a Dios, he leído buenos libros que son como faros de luz, que alumbran nuestras ideas.
A propósito de celebrarse el centenario de nuestro Apóstol Martí, se está publicando en periódicos y revistas algo de lo mucho que nuestro Apóstol escribió. Todo lo que él escribió y todo lo que de él se escribe me interesa enormemente.
Quisiera tener el libro que recoge toda su obra. Sería para mí como la Biblia para los creyentes. La Biblia de los cubanos deberían ser para nosotros las obras del Maestro.
Creo que el día que la mayor parte de los cubanos acudamos a Martí para que nos guie, y tratemos de seguir su prédica, Cuba será el paraíso. Pero cuán lejos estamos de su pensamiento en este año de su centenario.
Mucho se habla de su vida y de su obra, pero en la práctica, en lo que debe ser nuestra vida republicana "Con todos y para todos" ¡qué lejos estamos de sus enseñanzas!
Estoy leyendo La Edad de Oro. Es un libro dedicado a los niños, pero cuántas enseñanzas encierra para los mayores.
“Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierne sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece leyes injustas, y permite que pisen el país que nació las hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado”.
¿No estamos los cubanos permitiendo que nos pisen, roben, maltraten y desmoralicen la Patria?
Más adelante dice el Apóstol: "En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban al pueblo su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.
Ésos hombres son sagrados".
¿Surgirá en Cuba uno de esos hombres, detrás del cual irá la dignidad ciudadana para redimir a nuestro país?

Nuestro país oprimido que nos pesa y no nos deja vivir en paz.
Continúo leyendo, y en otra revista me encuentro este grano de oro que me hace cavilar: "Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión para que lo mejor se revele y prevalezca sobre lo peor".
Hoy se está dando ocasión para que lo peor prevalezca. El vicio en todas sus formas. El amor a la vida fácil a costa del Estado o explotando el vicio de los demás.
Pero hay que tener fe en que algún día llegue la ocasión para que lo mejor del pueblo se revele y prevalezca sobre lo peor. Las fuerzas morales que permanecen ocultas, algún día saldrán a la superficie. Porque "ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz".
Y hay mucha cantidad de decoro en el alma del pueblo que dio al mundo un Martí.
Carmen Lovelle Guerrero

воскресенье, 24 сентября 2017 г.

Diario de una Infeliz (Nace mi tío Eduardo)



Enero 16 de 1953.




El día dos del corriente mes me nació el otro hijo. Ha nacido con el pan debajo del brazo, porque ese mismo día empezó la zafra. Dicen las comadres supersticiosas que a los niños hay que ponerles el nombre que tienen por el almanaque porque de lo contrario pierden la gracia. A veces respeto las tradiciones y las supersticiones, pero ésta no la voy a respetar. Ni creo en eso tampoco.
Le pondré a mi hijo Eduardo, como el difunto Chibás.
En los últimos meses no he podido escribir en mi querido diario. Porque veo que las mujeres, cuando estamos a punto de ser madres, es cuando más cerca estamos de la bestialidad. No sé si me explico bien. Cuando una mujer está en estado de gestación, el instinto natural la obliga a cumplir sus necesidades corporales, y olvidarse de los problemas espirituales. Es la madre naturaleza la que protege a la criatura que se está formando.
Últimamente, yo ni tan siquiera leo los periódicos.
Dejaré de escribir también porque todo el tiempo me es poco, para los míos. “El deber de un hombre está allí  donde es más útil”.
Y yo soy de imprescindible utilidad para mis hijos.
¿Qué puedo hacer contra los males que afligen a mi país?
Solamente comentarlos a solas en mi diario. Quizá nunca, nadie leerá estas líneas.
He mandado algunos escritos míos a distintas revistas, pero nunca se han publicado. Quizá no tienen chic.
Siempre soñé escribir, pero nunca podré escribir ñoñerías. Mis personajes tienen que ser hombres y mujeres de la tierra. Con sus miserias y sus dolores, sus alegrías y sus grandezas. Cuánta grandeza moral se oculta a veces bajó el más humilde aspecto.
Escribir seria para mí como una misión. Señalar los males del ambiente en que vivo, a ver si se les puede buscar el remedio. Aunque no me siento capacitada para escribir algo que valga la pena. No tengo ni la cultura ni el tiempo necesario para ello. Tal vez algún día posea ambas cosas. Porque me parece que la cultura se adquiere poco a poco, leyendo y comprendiendo todo lo que grandes hombres han pensado y escrito. Y observando el mundo que nace y muere, que gime a nuestro alrededor. Pero no se puede escribir cuando el llenar la barriga diariamente a los hijos constituye un serio problema.


 Carmen Lovelle Guerrero

пятница, 22 сентября 2017 г.

Diario de una Infeliz (Mi abuela predice el futuro)



Septiembre 13 de 1952.


La mujer es un animal de ideas cortas y cabellos largos. Yo, que tantas veces me he indignado al oír esta frase, ya creo que tuvo razón el que la dijo.
Otras veces creo que más razón tuvo el que dijo que las mujeres son seres de más sentimientos que pensamientos.
Porque debemos dejarnos llevar por nuestros sentimientos, porque los pensamientos nos pueden hacer mucho daño.
¿Que nos viene un hijo? Con cuánto amor nos prepararemos a recibirlo. Si es varón, será bueno e inteligente como Martí. Si es hembra, será linda y dulce. ¡Le gustará la música y aprenderá piano! ¡Es tan bello arrancar lindas melodías de ese instrumento!
O será maestra, una maestra que amará a los niños y se afanará por darles a todos el pan de la enseñanza. Y con estas ilusiones se arrulla la espera.
Pero hoy pobre mujer, no mires a tu derredor. Porque pueden morir tus dulces ilusiones. No contemples la miseria que acompañará a tu hijo desde antes de nacer. Quizás sea muy inteligente tu niño. Pero, ¿con qué contarás tú para desarrollar esa inteligencia?
Cuánto ahorro y trabajo no significa para una humilde madre de familia el solo hecho de que sus hijos puedan asistir todos los días a la escuela. Muchas veces se les rompen los zapatos y no hay con qué comprar otros. Y los cuadernos y lápices.
Cuando las niñas llegan a la edad de doce años más o menos, tienen que quedarse en la casa ayudando a la madre, y los varones tienen que trabajar para poder comprarse sus ropitas
y muchas veces para ayudar a la familia a comer.
Y luego cuando el muchacho crece, ¿dónde buscar trabajo? Porque para conseguir un trabajito hay que tener tres padrinos en el cielo.
Porque aquí ya nada más viven bien, los jugadores, los militares, los politicastros y los chulos. Los chulos sí, porque se ha desatado una moda de “meseras”, mujeres trabajando en bares que al mismo tiempo que despachan, bailan con todos los clientes que estén dispuestos a echar un nickel en la victrola. A la mayor parte de estas mujeres las controlan los guardias.
La corrupción llegando hasta el último rincón del país. Porque estoy viendo a muchas guajiras que empujadas por la miseria van a trabajar a esos bares. El trabajo es fácil y se pueden comprar todos los vestidos y adornos con que sueñan las jóvenes. Así se inician en el vicio del alcohol, porque tienen que acompañar a los clientes en las libaciones. Aprenden a fumar, y por ese camino llegan a la mayor desmoralización. Pobres mariposas de los campos de mi Cuba, al igual que las mariposas, sois flores de un día.
Cuando un gobierno corrompido se hace dueño de un país, corrompe hasta e1 último rincón do la vida nacional.
Encenegados en todos los vicios, no vemos los males que de ellos se derivan para la Patria y no tratamos de ponerles remedio a esos males.
El hambre nos hace pasar la noche soñando, y al otro día “cabalamos” lodos los sueños con el dinero de la comida. Dinero que va a manos de los opulentos banqueros. Al bolitero, le loca una mínima parte. El bolitero es un pobre diablo que se ayuda a mal vivir, vendiendo la bolita, y esquilma a sus vecinos, tan pobres diablos como él. Yo he visto, madres de familias que han apuntado una mañana todo el dinero que disponían para el almuerzo. Y como no han ganado nada, ese día los hijos se han acostado con un poco de agua de azúcar en las barrigas.
También hay mujeres enviciadas. Las he visto amanecer con solamente 10 centavos en las manos, los cuales, en vez de comprar un pan, han empleado en una caja de cigarros, porque sin cigarros no pueden estar. No importa que los muchachos no tengan qué comer.
Malo es el vicio entre los hombres. Mil veces peor es entre las mujeres. Porque somos las mujeres las guardianes de la familia, las guías de los hombres y mujeres del día de mañana. ¿Qué clase de generación estamos preparando para el futuro?
Los otros días estuve hablando con Miguelito, el hijo del médico del pueblo; es un muchacho que terminó la primera enseñanza, y a pesar de los esfuerzos del padre no quiere seguir estudiando. ¿Para qué estudiar?, me dijo. ¿Para ser un pobre médico del pueblo como mi papá, que la mayor parte de las veces no cobra su trabajo porque sabe que los clientes no tienen con qué pagarle? Mi tío Pedro, que no estudió, es banquero de bolita y está riquísimo. O mi primo Eduardo, que es un político que se sabe mover y siempre "está en la papa”.
No supe qué contestarle a Miguelito.
Carmen Lovelle Guerrero